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Javier Fernández-Caballero | Campo de Criptana 09/08/2019
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El sacerdote José Benito Gallego Marchante será el predicador del Novenario del Cristo de Villajos de la localidad ciudadrealeña de Campo de Criptana. Manchainformacion.com se ha acercado a su figura y, sobre todo, a lo que representan estos días para el municipio manchego, que los narra Gallego.

PREGUNTA- En primer lugar, ¿qué supone para un sacerdote manchego ser predicador del Novenario del Cristo de Villajos de Criptana con lo que esa imagen significa para toda la comarca?

RESPUESTA- ¡Una alegría! Aunque a su vez, ¡una responsabilidad! Alegría porque es algo que desde mis primeros años como sacerdote imaginé, por la devoción que en mi pueblo natal se tiene al Santísimo Cristo de Villajos. Pero, igualmente, una avisada responsabilidad.

No se trata sólo de ser atraído por la vistosidad devocional que esta imagen del Patrón de Campo de Criptana desprende, sino que con este ejercicio de novena se me echa encima una tarea: esto es, “trabajar por una verdadera conversión, mía y la de cuantos quieran acoger, en los días previos a su festividad, esta propuesta e itinerario de oración intensa para sentirnos atraídos por Jesucristo”.

P- ¿Qué vínculos ha tenido usted con Campo de Criptana a lo largo de su vida?

R- Esta localidad norteña de la provincia de Ciudad Real ha sido para nosotros, los de El Toboso, lugar de paso y camino de hacia Alcázar de San Juan en donde se concentran muchos de los servicios de los que dependemos (hospitales, consultas, compras, etc.) Aunque también otros motivos vinculantes hacia Criptana.

Por ejemplo, mi familia, más concretamente mi padre. Siempre ha tenido relación con varias familias y personas de Criptana, bien por amistad, por negocio o debido a las tareas labriegas del campo. Cuantísimos camiones provenientes de Murcia me ha tocado envasar y cargar de melones en la “Cooperativa de Santiago Apóstol”, de Vicente Iniesta. También mi madre ha sido y es asidua clienta de “Modas Julia”. Y, a nivel religioso, además de las devociones patronales, la fama de su Semana Santa ha hecho que en más de una ocasión visitásemos esta localidad manchega.

Pero en estos últimos años, en los que ya soy sacerdote y por la tarea pastoral que me ha tocado desarrollar, se han ido incrementando los lazos de relación y amistad con varios criptanenses, como son Ana y Santiago, Lino, Carlos, sacerdotes de y en Criptana, María Luisa y José Angel, etc. Finalmente, con J. Alberto y Miguel, directivos de la Hermandad del Cristo de Villajos.

P- ¿Cuál es el recuerdo más remoto que tiene de la imagen del Cristo de Villajos?

R- Un cuadro antiquísimo del Cristo de Villajos y la Virgen de Criptana que pendían de una de las paredes de la portá de casa de mis abuelos paternos. Recuerdo que, en aquellos primeros años de mi infancia y “cuando jugaba a ser cura”, inventaba una especie de procesiones con estos cuadros citados. Seguidamente, el testimonio de mis tías, hermanas de mi padre, que, con carro y mula, peregrinaban a las fiestas de la Octava del Cristo que se celebraba en el primer fin de semana de septiembre en las inmediaciones de su Santuario, una gran fiesta para ellos y muchos toboseños que realizaban esta devotísima peregrinación desde antaño.

Más tarde, yo mismo realicé ese itinerario nocturno que conecta El Toboso con el Santuario de Villajos acompañado de los cientos de paisanos que, aún hoy, siguen peregrinando el primer fin de semana de septiembre al Cristo de Villajos. También, he asistido varias veces al momento de la llegada del Cristo a su ermita en la tarde noche de su llevada. Y otro año, un grupo de amigos pernoctamos en tienda de campaña en esa noche de sábado al domingo de la Octava.

La Parroquia de El Toboso, con sus grupos de jóvenes y coro parroquial, ha realizado en alguna ocasión diversas convivencias y encuentros en el Santuario, otro motivo más para estar vinculado a la piedad de esta venerada imagen y su entorno.

Y las cuantísimas veces que se pasa por delante de su Santuario en esas idas y venidas, desde El Toboso a Alcázar de San Juan, empujadas por diversos motivos, a veces dolorosos o veces comunes y alegres, pero todos ellos convertidos en plegaria y oración dirigidas a Él, que permanece fidelísimo en ese egregio cruce de caminos y que sigue ejerciendo una insólita atracción sobre cada uno de sus fieles y devotos para que nos sintamos llamados a la mística del seguimiento y la identificación con su Evangelio.

P- ¿Qué ha significado lo que el Cristo de Villajos representa a lo largo de toda su trayectoria sacerdotal?

R- Tengo 41 años y en junio de este 2019 cumplí 14 años como sacerdote. ¡Capicúa! Durante todo este tiempo ministerial he pasado por diversos destinos pastorales. Con corazón de pastor, me he dejado sorprender e inundar del torrente de gracia de cada una de las advocaciones, a Cristo y la Virgen, y devociones a los Santos en esos lugares donde me ha tocado acompañar, amar y servir a la comunidad cristiana que celebraba a sus patrones, como lo hace Campo de Criptana o El Toboso, mi pueblo natal. Repito, ¡es una gracia!

Pero siempre me han acompañado y permanecen en mí unas devociones más íntimas. Entre ellas, incluidas las toboseñas, está la devoción al Cristo de Villajos. Y esta piedad, además de lo relatado anteriormente, también la he venido alimentado con la lectura y meditación de la novena impresa al Santísimo Cristo de Villajos, escrita por la señorita Micaela Peñaranda y Lima. Fue por los años noventa, cuando aún yo era adolescente y estaba en el Seminario Menor de Toledo, en una de esas peregrinaciones a la Octava del Cristo, compré ese librito que todavía atesoro y con el que rezo “deseoso de servirte y merecer tu protección”. ¡Cuánto bien hacen estas cosas al alma de cualquier cura!

Por tanto, visitas al Santuario, peregrinaciones, librito de la novena y … ¡un atrevimiento! Fue en septiembre de 2015 y en previsión a organizar algunos actos con motivo del jubileo extraordinario de la Misericordia convocado por el Papa Francisco para 2016, empujados exclusivamente por la devoción al Cristo Villajos, tanto mía como por otro tropel de paisanos toboseños. Tuvimos la oportuna ocurrencia de sugerir a la Hermandad la permitida posibilidad de que la imagen del Santísimo Cristo de Villajos peregrinase hasta la Patria de Dulcinea, en alguna fecha de ese 2016. Sin duda, era un deseo bondadosísimo. Significar aún más la devoción que este Cristo irradia en los toboseños y toboseñas. Implicar a las nuevas generaciones en la tradición seguida por tantas familias de El Toboso y así seguir beneficiándonos de esta advocación. Un motivo de misericordia y acción de gracias. Más no se cumplió.

Nos contentamos, por tanto, con seguir acudiendo hasta sus pies, en el Santuario, y arrancar de su corazón abierto “aquella gracia particular que cada uno solicita de tu amor, si es para mayor gloria de tu santo Nombre y bien de nuestras almas”, como reza la oración segunda de la novena impresa. Seguramente, aquella atrevida y solicitada traída del Cristo Villajos hasta El Toboso no sería para mayor gloria de su Nombre y el bien de las almas paisanas. Sólo Dios sabe.

P- ¿Qué aspectos sacará a la luz durante el novenario? ¿Por dónde se enfocará en cada uno de los días?

R- Los días de la novena llevarán por título “conjugar el Verbo de Dios”. Así aparece en el programa de fiestas que la Hermandad del Cristo de Villajos ha editado y a quienes les doy las gracias por haber confiado en mí esta tarea, justamente en el año en que se celebran el 350 aniversario del patronazgo.

En este itinerario de meditaciones para los nueve días, ahondaremos cómo en algún momento de mi existencia he pensado cómo ser y vivir feliz. Pero, ¿acaso es imposible vivir según la enseñanza de Nuestro Señor como fuente de mi felicidad? Los días de esta novena proponemos cómo «conjugar a Dios y su Verbo» en mi vida por medio de la acción trasformadora de Dios que se explica en los extraordinarios hechos de la vida de Jesús, que muchas veces olvidamos o pasamos por alto. Nueve días para representar el sueño de Dios: el sueño de un mundo distinto, del reino de Dios, de un modo distinto de ser. Hay, pues, un sueño de Dios que habremos de tener presente a través de «los verbos de Dios»

Concretamente, día 15 agosto. Comenzamos estos días de la novena al Santísimo Cristo de Villajos con la gracia de Dios y la ayuda de nuestra Señora, asunta al cielo. Día 16 agosto. Dios crea y me crea. La novedad que entra en el mundo. Día 17 agosto. Dios promete. Síntesis de la promesa de Dios que nos abre al futuro. Día 18 agosto. Dios libera. Es el modo de actuar de Dios que implica el perdón. Día 19 agosto. Dios ordena. Mando. ¿Cómo es que Dios libera y a la vez ordena y manda? Día 20 agosto. Dios provee. Se da cuenta de todo aquello de lo que tenemos necesidad y nos lo proporciona. Día 21 agosto. Dios (me) ama. ¿Cómo (nos) amamos nosotros? Día 22 agosto. Dios (me) llama. Comprender profundamente la actividad vocacional de mi vida. Día 23 agosto. Dios (me) desea. Cómo podemos descifrar los frutos espirituales de esta novena en sintonía con Jesucristo.

P- En la actualidad desempeña su labor de sacerdote en Zaragoza, ¿por qué? ¿Cuál ha sido su trayectoria?

R- Aunque soy natural de El Toboso (Toledo), como sacerdote pertenezco a la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos del Corazón de Jesús, una asociación sacerdotal que trabaja en favor de la pastoral de juventud y vocaciones, formación de los futuros sacerdotes y propagación la espiritualidad eucarística reparadora, como sugirió el Señor al Beato Manuel Domingo y Sol, fundador de los Operarios.

Actualmente desempeño mi labor sacerdotal como Vicerrector para el Seminario Menor de Aragón, sito en la ciudad de Zaragoza. También y en misma ciudad, colaboro en la pastoral de infancia, adolescencia, juventud y familiar en la Parroquia de la Almudena. Anteriormente, he desarrollado mi actividad pastoral en el Colegio Pío XII de Valencia y Templo de Reparación Eucarística; formador en el Seminario Menor de Plasencia y profesor en el Colegio Santísima Trinidad; vicerrector para el Seminario Menor de Canarias y director del Centro de Orientación Vocacional; con cargo diocesano para la Pastoral Juvenil y Vocacional en Valencia, Plasencia, Canarias y Zaragoza; con experiencia en parroquias como párroco en Canarias y vicario parroquial en Zaragoza; capellán de centros penitenciarios y otras colaboraciones pastorales en la pastoral juvenil de los Operarios y medios de comunicación diocesanos.

P- ¿Por qué la juventud en la Iglesia mantiene la llama viva en torno a las imágenes y a las Cofradías? ¿Qué es lo que puede llamar la atención más que otras formas de expresión cristiana?

R- Recientemente la Iglesia Católica ha celebrado un Sínodo; esto es, una convocación de todos los que formamos el Pueblo de Dios (Pastores, sacerdotes, diáconos, vida consagrada, fieles laicos y hasta incluso voces de iglesias cristianas hermanas, otras confesiones e increyentes) cuyo tema de trabajo y preocupación ha sido “los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”. Diversos hitos de escucha, diálogo, aportaciones y trabajo en común han marcado este proceso sinodal, “entre todos”, de los cuales han salido unos documentos hermosísimos. Es ahora cuando nos toca poner rostro y concreciones prácticas a estas inspiraciones del Espíritu Santo en favor de la pastoral de la Iglesia con las generaciones jóvenes.

La Iglesia, decía el Concilio Vaticano II, es el alma joven del mundo. Porque tiene a Cristo, el eternamente joven. Al mirar hoy a tantos jóvenes enrolados en Hermandades y Cofradías de nuestras Parroquia, como puede ser el caso de Criptana, también podríamos decir que estas asociaciones son el alma joven de las Parroquias. Pero, ¿porque realmente está en medio de ellas y las preside Cristo, el eternamente joven?

Toda devoción, cualquier forma legitimada por la Iglesia de proseguir con esa devoción tradicional, el asociacionismo en torno a las advocaciones a la que se unen los jóvenes … en vez de sofocarlos, estamos llamados como comunidad cristiana a invertir en su audacia y a educar a sus miembros, especialmente la juventud. Serán llama viva si estos asumen responsabilidades, seguros de que incluso en sus errores y fracasos y crisis serán experiencias que pueden fortalecer su humanidad y compromiso cristiano.

Basta con que nuestras Hermandades y Cofradías, que son expresión de Iglesia de puertas abiertas, se conviertan en espacios para chicos y chicas que tengan el deseo y la disposición de dejarse encontrar con la verdad revelada por Dios, por el Cristo eternamente joven.

Algunas ya lo hacen con propuestas pastorales claras y concretas que suponen un camino en la fe de esos jóvenes. Pero necesitamos que nuestras asociaciones laicales pongan en marcha, además de las actividades propias de la hermandad o cofradía a lo largo del año pastoral, espacios de escucha y acompañamiento, itinerarios de formación e intercambio de experiencias de compromiso cristiano y discernimiento vocacional para que, definitivamente, esos jóvenes, que sí están en las cofradías y hermandades, puedan aclarar sus dudas, confiarnos sus traumas, atender sus problemas de búsqueda e identidad, fortalecer sus logros y aspiraciones, comprometerlos en la transformación del mundo y de la historia, curarlos ante las experiencias negativas del pecado y de las dificultades de la vida. En definitiva, una Hermandad o Cofradía no deja de ser, para nuestros jóvenes, un versículo más del pasaje de Emaús (Lc 24,13-35) en donde puedan reconocer, interpretar y elegir ser discípulos y misioneros de esa Imagen de Cristo que tanto les atrae y les hace únicos y exclusivos, por encima de otras formas de expresión cristiana.


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